EL PODER DE LA PALABRA

EL PODER DE LA PALABRA

Como algunos de vosotros sabéis, hace unos días asistí a una formación de Bessel van der Kol, sigo conmovida. Cuánta luz me dio su conocimiento sobre el comportamiento de nuestro cerebro, cómo creamos nuestra realidad sin ser conscientes.

Dad palabra al dolor, el dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe. William Shakespeare

Los terapeutas tienen una fe inmensa en la capacidad de la palabra para superar cualquier herida. Sentir que te escuchan y que te comprenden te cambia la fisiología; ser capaz de articular un sentimiento complejo, y que reconozcan nuestros sentimientos, enciende nuestro cerebro límbico y crea un momento de “aha”. En cambio, que nos den a cambio silencio e incomprensión mata el espíritu.

Mientras nos guardemos secretos y eliminemos información, nos estamos declarando la guerra a nosotros mismos. Esconder nuestros sentimientos profundos requiere una gran cantidad de energía, mina nuestra motivación para perseguir objetivos que valgan la pena, y nos deja con una sensación de aburrimiento y desconexión. Mientras tanto, las hormonas del estrés siguen inundando nuestro cerebro, provocando dolores de cabeza, dolores musculares, problemas intestinales o sexuales, y comportamientos irracionales.

Aunque tengo facilidad de palabra rápidamente me di cuenta de lo difícil que era sentir profundamente mis sentimientos.  B. van der Kol

Van der Kol me coloca en que la línea del autoconocimiento junto con la conciencia corporal son la vías para ser lo más conscientes posibles de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, algo así como ser los dueños de nuestras vidas. Por este motivo sigo apostando por la FORMACIÓN EN COMUNICACIÓN que Isaac por cuarto año consecutivo ofrece en el Shanti. No concibo la vida ignorando la realidad interior.

Alma.

La formación