EL ENTUASIASMO DE LA RENDICIÓN

EL ENTUSIASMO EN LA RENDICIÓN

 

Hace unos días sentí que me rendía, solo hace unos días y por primera vez en mi vida.

 

Estoy escribiendo sin pensar, drenando mi alma, como aprendí a escribir en mi diario, he acumulado muchos, escribir me sana, pone palabras a lo que no sé sentir.

 

He agachado la cabeza mil veces, cientos, mi práctica va de postrarme y bajar la mirada, pero una fuerza incansable interna nunca se doblegaba, no sé si es mi ego, todavía no sé si lo identifico realmente, pero es una fuerza poderosa que me hace actuar siempre.

 

De eso van los personajes, de actuar, de hacer…Ahí me perdí y eso me salvó, la acción, el movimiento, la continua ejecución.

 

Sólo tengo agradecimiento a esta manera de vivir que decidí escoger, siempre he sentido que vivía como quería. He defendido mucho en mí y en mi entorno esa expresión descarada de “hago lo que me da la gana”, más de una vez sentí el calor de la bofetada en mi cara al acabar este grito. A medida que ha avanzado mi vida he visto cuánta responsabilidad conlleva ser libre y cuánto esfuerzo en forma de tiempo y energía ha comportado alcanzar la sensación de libertad.

 

En estos últimos tiempos he transgredido muchas creencias, rutinas, patrones, horarios, costumbres, tradiciones, que me aburreeeeennnnn y resulta que aún no había saboreado verdaderamente lo que era libertad, me faltaba experimentar la libertad, sólo me la había explicado. ¿Cómo te explicas las cosas? ¿Cómo las vives? mmmm, me hacía trampas? No lo sé, creo que era esa fuerza interna incansable que no me dejaba experimentar. En otra ocasión hablaré de los pagos que me han supuesto experimentar la libertad y que desde ahí sí puedo entender por qué no lo había podido hacer antes, demasiado miedo, demasiadas pérdidas.

 

Con esta reflexión me apetecía explicarte cómo estoy viviendo esta situación extraordinaria, inmensa, intensa.

 

Sólo han pasado cuatro semanas y parece que se me ha cambiado la piel, literal, tengo más brillo, he ganado peso, la rendición empieza a hacer mella en mi estado.

 

Estoy hasta las narices de oír que esto es un regalo, teníamos muchos paquetes/regalos como humanidad para aprender, pero no los veíamos, sólo nos veíamos a nosotros? A nuestros proyectos? No nos tocaban directamente?

Hace muchos siglos que se muere mucha gente sola, no sólo mata el virus en soledad, los mares matan a solas, el odio mata en silencio, enfermedades medicalizadas matan a solas, tu propia opción de muerte puede ser en soledad. Hace siglos que existen los héroes humanos, todos conocemos a muchos, no necesitaba un virus para aplaudir a otros seres humanos que dan su vida, podría aplaudir a mis padres cada día un poquito por todo lo que han renunciado por mi. No necesitaba un virus para echar de menos, ni para valorar lo que tengo, ni para renunciar a lo que tengo.

Pero, la vida ha decidido marcar este compás y ha puesto a todos la misma música, el mismo ritmo: PARAR.

 

Mi espíritu rebelde ha anhelado muchas veces que la soberbia humana entendiese que todos somos lo mismo. He divulgado yoga para todo el mundo. Tenía que ser un virus el que nos lo enseñase, tenía que ser la naturaleza la que cogiese el mando.

 

Ahora sí, ahora sí que estoy postrada, pero a los pies de la vida, rendida, no puedo hacer nada, solo PARAR.  Yo sé que el silencio no genera división, si no unidad, pues calla y para, que ahora todos somos lo mismo.

 

Es cierto, que no perderemos todos lo mismo, que seguirán habiendo clases, que seguirán habiendo privilegios, pero ahora tenemos la oportunidad de sentirnos un poco más iguales, a mí me sienta bien ser uno con Todo, percibo que de eso va mi libertad.

 

Todavía no lo sé, me gusta mucho esta expresión que tanto estoy usando últimamente: NO LO SÉ. Siempre buscando respuestas, soluciones, actos que me llevasen a otro lugar, decisiones, ahora no lo sé. No sé qué va a pasar, no sé qué puedo hacer, no sé qué es verdad y qué no, no lo sé.

 

Siento que el pago es terrible, porque el pago es vida. Para miles vida definitiva, para todos  vida, porque es nuestro tiempo, nuestros proyectos, vida, vida, vida, ése es el pago, que siento en esta situación.

 

VIDA, por eso también siento tanta esperanza, tanta confianza y tanta ilusión. De esto va mi llanto estas semanas, de sentir esta inmensa dualidad con todo lo que está pasando. Cómo agradezco parar y cuánto miedo estoy sintiendo por estar parada, cuánto comparto con mis hijos y cuántas ganas de huir sola a algún lugar, cuánto dolor humano y cuánto amor humano. Cuánta soberbia y cuánta humildad. En ese baile de opuestos me creo sentir desequilibrada, hasta que vuelvo a parar y respiro que de eso va la vida.

 

 

Estoy escribiendo sin pensar, drenando mi alma, como aprendí a escribir en mi diario, he acumulado muchos, escribir me sana, pone palabras a lo que no sé sentir.

 

Hoy estoy así, no sé si estar así es estar bien o mal, no lo sé, sé que estoy siendo libre al escribir cómo me siento, no sé si mañana será esto, no lo sé. Sólo estoy saboreando el entusiasmo de la rendición.

 

 

Alma M. Cantarero